martes, 15 de abril de 2008

El asadito



Ficha técnica
• Año: 1999.
• Duración: 72 mins.
• Nacionalidad: Argentina.
• Género: Drama-comedia.
Ficha artística
• Director: Gustavo Postiglione.
• Guión: Gustavo Postiglione.
• Reparto: Tito Gómez, Raúl Calandra, Héctor Moli­na, Gerardo Dayub, David Edery, Carlos Resta.
• Música: Iván Tarabello.
• Fotografía: Fernando Zago.
• Producción: Gustavo Postiglione.
Sinopsis
El 30 de diciembre de 1999, un grupo de amigos se reúne en la terraza de la casa de uno de ellos. El festejo se prolonga hasta las primeras horas del último día del milenio, entre charlas sobre mujeres, fútbol, política, cine, historietas y diversos recuer­dos de sus vidas y de la relación que han manteni­do a lo largo de los años.
Crítica
El asadito es todo lo que se ha dicho por ahí, lo que varía son las proporciones. Ha sido rodada de un tirón, durante las veinte horas que unieron la tarde del 30 de diciembre de 1999 con la madru­gada del “último día” del siglo XX, y es la historia de esas mismas veinte horas. Que se consumen en el departamento “tipo casa” de Tito, próximo al centro de Rosario. Entre su patio y terraza transcu­rrirá este asado que comparten siete amigos naci­dos en aquella ciudad. Un poco por la fecha, otro poco porque hace tiempo que, viejos ami­gos como son, no coincidían en un mismo lugar (incluyendo a ese que vive en Buenos Aires y cae sin aviso), no se trata de un asado cualquiera. Tiene vi­sos, justamente, de reunión, y en cuanto tal se muestra pro­picio para evocar tiempos idos. O para ensayar, consolidar, o cuanto menos considerar, una mirada hacia el pa­sado. Un balance.
Estamos hablando de una reunión de hombres más o menos cuarentones. Y esto ya no es cualquier cosa, sino una de las cosas más sabrosas (el olor del asadito torció mis habituales metáforas) y com­plejas que puede abordar el cine argentino contem­poráneo. Porque una reunión de cuarentones sobre el filo del 2000 está casi obligada a asumir una ex­presión muy trágica. Los que tienen más o menos cuarenta en el 2000 tenían entre quince y veinte cuando la dictadura más sangrienta de la historia de este país empezó a decapitar a varias genera­ciones. Y entre otras, a la de El asadito. Cuando digo a decapitar digo a cortar cabezas, pero no sólo de un modo literal. La dictadura no fue tan torpe como asesina: quiso matar a lo mejor, descabezar a esas generaciones, y lo consiguió en buena me­dida. Los que comparten este asado no son ni lo mejor ni lo peor, son los que quedaron. Los que la dictadura nos dejó.
Tito, el Turco, Héctor, Raúl, Da­vid, Daniel y Carloncho hablan de los temas que convocan a cualquier grupo de varones desde casi siempre: coches, minas, fútbol, cine, plata... hasta política. Y sin embargo eso otro, eso de lo que hablá­bamos, ya desde el principio parece hacerse un lugarcito ahí, entre ellos. Y planea como una ausencia sobre las primeras mesas y sobreme­sas de este largo encuentro a siete voces
Es mérito de la dirección de actores que esta tensión emerja sutilmente, naturalmente, para sostenerse durante la primera mitad del relato. Más allá de unos pocos diálogos que flaquean, la credibilidad de las criaturas que no dejan de charlar ante noso­tros es notable. Con lo que nos alejamos del “costumbrismo” para acercarnos al “naturalis­mo”: reconocerse en ellas no es difícil; reconocerlas es más fácil aun. Ahora bien, al cabo de un rato de naturalismo alguien po­dría decir: muy bien, estos ti­pos son como mis amigos y yo, se nos parecen... ¿pero qué hacen en esta película? O más bien: ¿qué hace esta película con ellos?
Acá quería llegar. Ya queda dicho que a poco de empezar los planta con credibilidad y firmeza, y que los envuelve en cierto halo de tragedia que se percibe sutilmente. No es poco. Pero una vez logrado esto, no hace muchas otras cosas con ellos durante demasiado tiempo. Tito y sus invitados vuelven sobre sí mismos, se reiteran, sin que el film alcance a traducir la mayor parte de esa acu­mulación en drama. En otros términos, los 72 mi­nutos de El asadito se hacen largos. Otra cosa que hace la película viene un poco de la mano de ese rosarino doblemente aporteñado: porque vive en Buenos Aires, pero también porque su liviandad, su falta de lealtad, sus fríos “principios” aparecen algo más que subliminalmente asociados con la ca­pital de este país. Como si el Turco se hubiese con­tagiado de Buenos Aires. ¿Será un prejuicio? En el mejor de los casos resulta contradictorio con la –aventuro– mayor revelación de esta película:
los otros personajes, rosarinos de pura cepa ¡po­drían pasar perfectamente por porteños, tanto en acento como en “melancolía” y tópicos!
Guillermo Ravaschino
El director
Gustavo Postiglione

Nacido en 1963 en Rosario, bajo el signo de la dictadura militar argen­tina, ha incidido en la renovación del cine argentino. La realidad del entorno le obligó a realizar un cine de bajo coste y en tiempo record (El asadito en 24 horas), pero apostó a nuevas formas de narrativa que exigen participación activa del es­pectador.
Postiglione retrata la vida cotidiana de la gente co­mún, mostrando algunos de los males que aquejan a la sociedad argentina de hoy procurando la reflexión para descubrir una razón. En la misma clave del más joven cine argentino, su obra atiende a la atmósfera más que a la trama argumental. Lejos de las pautas del relato clásico, se dedica a describir y contemplar a sus personajes atrapados entre el tedio, la inacción y la falta de sentido, mostrando notable sensibilidad para atrapar en cada uno el momento más revelador, la palabra más significativa. Su obra explora la elasti­cidad del lenguaje cinematográfico y la multiplicidad de formas, libres del acartonamiento que otrora ca­racterizaba al cine argentino. Esta es la primera re­trospectiva que de este director se realiza en España un cine que ha pasado desapercibido por las salas comerciales europeas.

viernes, 11 de abril de 2008

Seguimos en Latinoamérica

Damas y caballeros, señores y señoras, niñas y niños, esta semana volvemos a tener la oportunidad de votar la opción preferida, eso sí, sin movernos de continente, pues vuestras propuestas mandan. Hay calidad en el cine en nuestro idioma, y eso se nota.
Así pues, como primera opción tenemos Voces inocentes, la historia de un muchacho de 11 años de El Salvador que vive atrapado entre el ejército y la guerrilla salvadoreña en los años ochenta. Le sigue Historias mínimas, en la que tres personajes en principio distintos viajan por las solitarias rutas de la patagonia austral a miles de kilómetros al sur de Buenos Aires. Y para terminar una propuesta de nuestro Oski, que nos hizo hace semanas, precisamente desde Rosario, El asadito, rodada de un tirón, durante las veinte horas que unieron la tarde del 30 de diciembre de 1999 con la madrugada del "último día" del siglo XX, y es la historia de esas mismas veinte horas. Que se consumen en el departamento "tipo casa" de Tito, próximo al centro de Rosario.
Cine en esencia, amigos. Emplazados quedáis, como cada semana.
Un saludo. Gracias por estar ahí.

domingo, 6 de abril de 2008

El baño del Papa

Ficha técnica

• Año: 2007.
• Duración: 97 mins.
• Nacionalidad: Uruguay.
• Género: Tragicomedia.

Ficha artística

• Directores: Enrique Fernández y César Charlone.
• Guión: Enrique Fernández y César Charlone.
• Reparto: César Troncoso (Beto), Virginia Méndez (Carmen), Virginia Ruiz (Silvia), Mario Silva (Valvulina), Henry de León (Nacente), José Arce (Tica), Nelson Lence (Meleyo), Rosario Dos Santos (Teresa), Alex Silva (Gordo Luna), Baltasar Burgos (capitán Álvarez).
• Música: Luciano Supervielle y gabriel Casacuberta.
• Fotografía: César Charlone.
• Producción: Elena Roux.

Sinopsis

Es el año 1988 y el Papa Juan Pablo II va a visitar Melo, Uruguay. Se calcula que 50.000 personas asistirán a verlo. Los habitantes más humildes creen que vendiéndole comida y bebida a esa multitud se harán casi ricos. Beto (César Troncoso), un contrabandista, decide construir un escusado enfrente de su casa y cobrar por su uso.

» El baño del Papa consiguió el Colón de Plata al Mejor Guión Original en la XXXIII edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Asimismo, ha obtenido seis premios en el Festival de Gramado (Brasil), el reconocimiento a la Mejor Película en la Sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián y representó a Uruguay en los premios Oscar y en los Goya.

Crítica

Si han visto la película Bienvenido Mr Marshall o conocen El cuento de la lechera, esta es la visión agridulce del mismo tema.
Melo es un pequeño pueblo uruguayo próximo a la frontera Brasileña, que como un maná caído del cielo, va a recibir la visita del Papa Juan Pablo II, allá en el año 1988. Todo el pueblo se vuelca con la llegada del pontífice, cada cual ve la manera de hacer negocio, pues hay previsiones de que sean más de 50.000 personas las que se desplacen hasta Melo para oír las palabras del Papa. Así durante los días previos al advenimiento, cada cual echa mano de sus ahorrillos, pide préstamos o vende sus propiedades para comprar carne, con las que hacer choripanes, cocinar tartas, hacer bocatas, parrilladas de carne y montar su puesto callejero.
El protagonista de la historia se gana la vida con su bicicleta, pasando productos desde una población brasileña próxima a la frontera hasta Melo. Sus viajes no siempre salen bien, porque si quieren sortear el control fronterizo deben internarse campo a través y evitar la presencia de un patrullero local móvil, que les requisa los productos y se comporta como un cabronazo, con una fijación verbal por las minas de los contrabandistas.
El prota, en lugar de buscar el negocio en lo alimenticio como el resto de sus paisanos, tiene la brillante idea de hacer un baño, con agua corriente y cisterna, en el terreno que hay detrás de su casa, donde lo levantará con la ayuda de sus amigos y Dios (con Dios es un decir porque a esta gente la ayuda divina no le asiste), a fin de tenerlo listo para el día en que el Papa pise Melo, previa instrucción a su mujer e hija de qué decir a los turistas cuando hagan uso del mismo. Momentos hilarantes.
La escasez de medios no es problema cuando sobra talento, cuando hay una historia total entre manos, unos protagonistas que nos son tan próximos que sentimos su aliento y cuyas lágrimas pueblan nuestras mejillas sin darnos cuenta.
Son héroes los protagonistas de esta película, héroes domésticos que luchan (sin armas, sino a golpe de pedal) en el día a día para tirar hacia adelante, que a veces se encallan en su pobreza y cabecean contra la barra, buscando una salida en el alcohol, cuya impotencia no les amilana sino que les impele a seguir luchando, con una fuerza que se lleva todo a su paso. Encontrando en el sexo o en una braga roja una migaja de paraíso, un paraíso feo, grotesco, ajado y destartalado, como sus días a corto plazo, pero con esperanza, alimentada de sueños e ilusiones.
El final es tan desolador y asfixiante que la única manera de abordarlo es con la risa, con la carcajada liberadora, en ese momento mágico que sólo algunas películas logran cuando se produce el milagro consistente en hacernos “reír de tristeza”, llorar desconsolados ante una luz cegadora (la VERDAD con mayúsculas y en negrita), donde la tragedia que vislumbramos es tan intensa y de tal densidad que sólo la risa es capaz de fisurarla, con unos títulos de crédito finales donde nos cuentan que hubo casi más puestos de venta que visitantes, donde escribiendo esto, de nuevo con los ojos arrasados y una risa que me produce espamos, doy fe de haber visto una de las mejores comedias de mi vida y al mismo tiempo un dramón sin igual, porque la vida no es otra cosa que un “drama hilarante”, un masa informe y hedionda de sueños y promesas, de muros de hormigón y suelos fangosos, donde la naturaleza humana muestra la resistencia de un diamante, un caparazón a prueba de bombas, donde no hay cobijoa para el desaliento.
Como me dice mi abuela, que saliendo de La Guerra Civil Española, se encontró La Segunda Guerra Mundial en París, en esos años de guerra no teníamos tiempo para deprimirnos. Los protagonitas de esta historia tampoco tienen tiempo para deprimirse, bastante ocupados están con sobrevivir. El futuro vence cada 24 horas. (www.cuak.com)

LOS DIRECTORES: ENRIQUE FERNÁNDEZ Y CÉSAR CHARLONE

Enrique Fernández Guionista - Director
Desde principios de la década del 80 su actividad está ligada al cine. Se ha desempeñado como guionista, asistente de dirección y camarógrafo en algunos cortos de ficción y documentales, en Uruguay y en Alemania, donde trabajó cerca de cinco años.
En 1997 fue guionista de Otario, largometraje de ficción dirigido por Diego Arsuaga que fuera seleccionado en el Festival de San Sebastián. Es Profesor de Guión Cinematográfico en la Escuela de Cine del Uruguay.
El baño del Papa es su primer largometraje como director.

César Charlone Director - Director de Fotografía
Nació en Uruguay pero reside en Brasil desde hace más de 30 años. Es egresado de la Escuela de Cine de Sao Paulo. Comenzó en 1975 trabajando como fotógrafo en documentales, cortos publicitarios y largometrajes, con directores como Murillo Salles, Sergio Resende, Roberto Gervitz y Renato Tapajos.
En 1997 empezó su carrera de director en cortos publicitarios, video clips y episodios para la televisión de la serie Cidade do Homens, para los cuales también escribió el guión. Tiene una vasta experiencia en el campo de la publicidad, habiendo dirigido más de 700 comerciales para las marcas más importantes del mundo.
En 2001 se desempeñó como director de Fotografía de la película Ciudad de Dios, dirigida por Fernando Meirelles, rol por el cual obtuvo una nominación al premio Oscar y que lo convirtió en el primer uruguayo que alcanzó tal distinción.
En 2003 trabajó bajo las órdenes de Tony Scott en la película Man on fire, también junto al director neoyorquino Spike Lee en Suker Free City y nuevamente con Meirelles, en El Jardinero Fiel, labor que le valió una nominación a mejor fotografía en los premios Bafta (Inglaterra).
El baño del Papa es su primer largometraje como director.

lunes, 31 de marzo de 2008

El pisito


Ficha técnica

• Año: 1959.
• Duración: 87 mins.
• Nacionalidad: España.
• Género: Comedia negra.

Ficha artística

• Directores: Marco Ferreri e Isidoro M. Ferry.
• Guión: Rafael Azcona y Marco Ferreri.
• Reparto: Mary Carrillo, José Luis López Vázquez, Concha López Silva, Celia Conde, José Cordero, Ángel Álvarez, Maria Luisa Ponte, Andrea Moro.
• Música: Federico Contreras.
• Fotografía: Francisco Sempere.
• Producción: Documento Films.

Sinopsis

Rodolfo y Petrita llevan doce años de relaciones. Para casarse necesitan un piso y no hay forma de encontrarlo. Rodolfo es realquilado de doña Martina, una anciana a punto de morir, y el casero está deseando que deje libre la vivienda para derribar el edificio. Algunos aconsejan a Rodolfo una solución heroica: debe casarse con doña Martina y esperar lo poco que le queda de vida para heredar el alquiler. Rodolfo se resiste, pero cada vez con menos fuerza.

Crítica

El pisito narra una historia real de un hombre que consintió casarse con la vieja que le realquilaba el cuarto para poder heredar el piso y así cumplir el sueño dorado ( institucional) de casarse con su novia de toda la vida. Cinematografía adulta, exenta de clichés.
La negrura tremebunda de la España del sabañón y del café con hambre que Azcona y Ferreri plasman en El pisito parece a la luz del ahora un retrato costumbrista, pintoresco, un abigarrado novelón de la vida de nuestros abuelos que no tiene vigencia en estos nuevos tiempos, pero la actualidad nos desmiente como quiere y los rotativos de las agencias de información vomitan titulares que podrían atribuirse, sin esfuerzo alguno, a la España de aquella posguerra.
Lo que hace Azcona como nadie ha hecho en el cine español es escribir con la mala leche en la punta del bolígrafo o las teclas de las pesadas Underwood de entonces. Azcona se aleja del paisajismo tópico de exaltación de lo militar y de lo patriótico en el que estaba el cine aburrido y ahogado para hacer unos argumentos destornillantes, líricos y hermosos en su descarnada visión de la pobreza del hombre y del consentimiento popular de unas estrecheces morales y económicas que ocasionaban lo que Valle-Inclán, unos años antes, bautizó como Esperpento.
Todo se desmenuza con la prosa clásica del sainete y entre chiste y chascarrillo cuela Azcona un puyazo sangriento al censor, esto es, a la conciencia de un país que salía como podía de una guerra y que se dejaba embaucar por un tablao flamenco nutrido y alegre, manifestación antológica de nuestra cultura patria y simpar icono de cuanto de nosotros se pensaba allende Los Pirineos.
Berlanga, Bardem, Neville y Ferreri conformaron una cinematografía adulta, exenta de clichés y totalmente exportable a la manera del neorrealismo italiano que hacía tres cuartos de lo mismo pero con una pléyade más nutrida de disidentes del Régimen, de artistas preocupados por la política y que veían en el cine un vehículo idóneo para desahogarse un poquito y, de camino, dar que pensara algún ciudadano cómplice en la historia.
Al modo de 13, Rue del Percebe, cómic ejemplar en todos los aspectos, Ferreri abre su cámara a muchos personajes: no se deja llevar por las pericias dramáticas de Rodolfo, el novio-esposo-viudo que interpreta formidablemente un nunca bien ponderado José Luís López Vazquez. Lo que hace Ferreri es darnos una información adicional enorme en cada plano: no ocurre una única cosa sino que son varias y todas tienen lecturas que afectan a la principal, por decirlo de alguna forma. Ferreri huye de los planos cortos y obra prodigios cuando, mudamente casi, planta la cámara en el centro de la acción narrativa y deja que los personajes vayan atropellándose, ocupando el espacio, creando una representación coral riquísima que luego ha sido triunfalmente copiada por otros directores para evidenciar, como Ferreri, la espesa imbricación de varias tramas que se yuxtaponen, sin oponerse, para crear la trama unívoca que creemos estar viendo. Azcona, que luego hizo El cochecito, El verdugo, Plácido, La prima Angélica, La escopeta nacional, La niña de tus ojos, Belle Epoque, La lengua de las mariposas y Ay, Carmela, es el maestro del distanciamiento: sus personajes pueblan las líneas de sus obras y no hay signo que pueda entenderse como marca de autor: Azcona se limita a plantar su universo de clase media, sus escaleras de vecinos, y acelerar, como si de un reloj de muñeca se tratase, los mecanismos antiquísimos de la comedia, del humor negrísimo, que es el verdadero, quizá el más serio de todos.
La idiosincracia del pueblo español de entonces no se queda en la plasmación de unos referentes sociales: Ferreri y Azcona van más lejos y hurgan en donde más duele a la clase biempensante y detentadora del Poder. Hacen hilaridad de la muerte, del matrimonio. Evidencian con genio que vivir en España entre el año 40 y el 70 era una heroicidad que no paliaban las divas de la copla y las historias rurales de botijo y de novio que habla con la novia a través de una reja.
La pobreza anula la ética. La necesidad de una vivienda, nunca antes tan manifiesta en el cine, propicia que la moralidad se alíe con el interés. De resultas de este maridaje nace el ingenio, la trampa, la estampa graciosa de la fealdad. (muchocine.net)

EL DIRECTOR Y EL GUIONISTA: CUANDO FERRERI ENCONTRÓ A AZCONA

Marco Ferreri entró en el mundo del cine a través de los cortometrajes publicitarios. Más tarde, se dedicó a la producción. En España conoció a Rafael Azcona, con el que colaboró en Los chicos en 1958, El pisito en 1959 y El cochecito en 1960, tres comedias marcadas por un feroz sarcasmo antiburgués. En Italia siguió rodando su L’ape regina en 1962, una sátira anticatólica que fue censurada debido a la crítica que hacía a la institución del matrimonio. En Se acabó el negocio, de 1963, habla sobre las relaciones entre los sexos dominadas por la explotación del más débil, con el final también censurado. En 1967 realizó el cuento antimachista El harén. Sin embargo, la que se cosidera su obra maestra es Dillinger ha muerto, de 1969, un ensayo sobre la soledad del hombre contemporáneo en la sociedad capitalista. En 1970 rodó la triste alegoría sobre el futuro El semen del hombre, un cuento kafkiano anticlerical, y en 1971, La audiencia. En 1975 realizó una surrealista relectura de la derrota del general Custer en Little Big Horn llamada No tocar a la mujer blanca. Pero cuando alcanza de nuevo la cumbre es gracias a la adaptación del cuento de François Rabelais La gran comilona, de 1973, que anticipó la furia iconoclasta del Saló o los 120 días de Sodoma de Pier Paolo Pasolini. También ha dirigido La última mujer en 1976, La casa del sorriso en 1988 y homenajeado el cine que ya no existe en Nitrato d’argento en1995.Rafael Azcona nació en Logroño el 24 de octubre de 1926 y falleció el pasado 24 de marzo de un cáncer de pulmón. Comenzó su carrera como novelista y participó en varias revistas de humor. En 1959 adaptó, a modo de colaboración, para la gran pantalla la novela de El pisito, y ahí comenzó su fructífera carrera como guionista. Azcona volvió a adaptar otras dos novelas, El cochecito y El secreto de los hombres azules, y en 1961 Luis García Berlanga dirigió su primer guión propio, Plácido.
También trabajó con Carlos Saura (La prima Angélica o ¡Ay, Carmela!), Luis García Berlanga (El verdugo o La vaquilla), Fernando Trueba (El año de las luces, Oso de Oro en el Festival de Berlín, o Belle époque, Oscar de Hollywood a la mejor película extranjera), y José Luis García Sánchez (La corte de faraón y Tranvía a la Malvarrosa). Es autor de varios libros, entre los que se encuentra El Estrafalario o Vida del repelente niño Vicente, sobre las aventuras de este personaje que inventó en su época de La Codorniz.
Rafael Azcona ganó el Premio Nacional de Cinematografía en 1982, la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 1994 y el Goya de honor en 1998. Por sus guiones, Azcona ha ganado cinco Goyas: El bosque animado (1988), Ay, Carmela! (1991) Belle Époque (1993), Tirano Banderas (1994) y La lengua de las mariposas (2000).

jueves, 27 de marzo de 2008

Homenaje a Rafael Azcona

Como seguramente sabéis, el pasado lunes falleció Rafael Azcona, conocido como guionista, pero que también fue director, poeta y amante de las letras en general.
Desde el cineclub, queremos darle las gracias por todo lo que ha creado con un pequeño homenaje. Así, esta semana os proponemos tres películas de las que fue guionista, en primer lugar, "El pisito" de 1959, en segundo lugar "El verdugo", de 1963 y para terminar, la oscarizada en 1993, "Belle époque".
Una vez más os invitamos a formar parte de la historia de este cineclub eligiendo la próxima proyección, y por supuesto, disfrutando de la peli con nosotros.
Un abrazo a todo el mundo

lunes, 17 de marzo de 2008

COCALERO

Ficha técnica

• Año: 2007.
• Duración: 86 mins.
• Nacionalidad: Bolivia.
• Género: Documental.

Ficha artística

• Director: Alejandro Landes.
• Guión: Alejandro Landes.
• Música: Leo Heiblum, Jacobo Lieberman.
• Fotografía: Jorge Manrique Behrens.
• Producción: Coproducción Bolivia-Argentina; Fall Line Films.

Sinopsis

Cocalero desvela el enigma de Evo Morales, el indígena Aymara con tintes populistas que logró conquistar la presidencia de Bolívia gracias al apoyo de los campesinos cocaleros.

Crítica

LA LLEGADA AL PODER DE UN SUJETO COMÚN
Esta propuesta de Alejandro Landes es algo más que un documental clásico. Cocalero es un recorrido acerca del ascenso al poder del presidente boliviano Evo Morales. Landes acompaña cámara portátil en mano, a Evo en múltiples lugares de su país, en actos políticos, en la intimidad con sus compañeros y amigos, en los duros enfrentamientos con la derecha y los militares en cada exposición mediática.
Al principio, Cocalero parece un documental más... Pero con el devenir del derrotero nos damos cuenta que Landes logró captar algo histórico: la llegada al poder de un sujeto común, fuera del stablishment tradicional aristocrático boliviano y el fenómeno popular que fue para ese pueblo lograr ese hecho.
Desde el punto de vista de la edición del recorrido, éste está plagado de momentos divertidos, (el chiste que le hace Evo a la dirigencia militar sobre el respeto a las jerarquías es antológico sobre todo en el contexto en el que se da!!), ofrece muchos espacios para el descanso y la reflexión (los comentarios de la candidata a Senadora suplente ladera de Morales son muy interesantes) y hay suficiente claridad en el panorama que muestra de la sociedad. Quizás Landes no supusiera en ese momento que su material tendría un valor histórico y trascendental por la conyuntura que atravesarían, pero lo cierto es que esta propuesta contiene muchos elementos de interés que la acercan a ser un producto más masivo que otras tradicionales del género.
Más allá de tu ideología política, Cocalero intenta graficar el instante previo a la consagración de un líder popular, pero no cualquier líder, sino un ciudadano de origen aymara socialista que por primera vez en la historia de América Latina llega a presidente sustentando valores de integración y respeto por las pluraridades que existen en su tierra y con la cuantiosa tarea de reinsertar a Bolivia a un marco de estabilidad económica que necesita con urgencia. Bien por Landes (quien ahora reside en Buenos Aires), muy inteligente la gente de Hoyts por incluirla en su programación (tuvo mucho impacto en el BAFICI de este año) y felicitaciones a la gente del INCAA Tita Merello por su equipo de proyección nuevo (no lo conocía) y la calidad de imagen con la que reproduce en un tamaño aceptable la copia DVD que tenía. Un producto muy interesante para conocer más sobre política, raíces y hermandad, Cocalero, gran debut de Landes... (Por Mágico)

>>>> Desde su estreno en el Festival de Sundance, allá por enero de este año, hasta la actualidad donde distintas iniciativas cinematográficas de Argentina y Uruguay le dan un espacio, Cocalero ha recorrido mucho camino. Un camino distinto al que transitan la mayoría de las películas, que pasó casi desapercibida durante los estrenos comerciales de distintos países pero que, en silencio, fue construyendo buenas críticas.
Cocalero fue exhibido en el XXII Festival Internacional de Cine de Guadalajara (México), el XXII Festival Internacional de Mar del Plata (Argentina), el Miami Film Festival (Estados Unidos) y el XXIII Festival de Cine Independiente (Argentina), entre otros.

EL DIRECTOR: Alejandro Landes

Nacido en São Paulo, Brasil, en 1980, de madre colombiana y padre ecuatoriano, el director Alejandro Landes creció en Ecuador, pero tuvo su formación universitaria en Estados Unidos.
Espíritu inquieto, fue allí donde comenzó a trabajar para una cadena local y, luego de participar en la producción de Oppenheimer presents, (programa televisivo de la tevé americana), empezó a sentirse atraído por la figura de un hombre que aspiraba a ser el primer presidente indígena de Bolivia. Tal fue el impacto que le causó Evo Morales, que el realizador no dudó en viajar a aquel país y proponerle al entonces candidato presidencial seguir su campaña, que finalizaría con su triunfo y ascenso al poder. El resultado de ese seguimiento es el documental Cocalero, hasta la fecha su única cinta como director.

viernes, 7 de marzo de 2008

Cesión de uso

El próximo martes 11 el Cineclub la Dolce Vita cede su espacio al Aula Forestal que, por su parte, el mismo día y a la misma hora proyectará una serie de "documentales ecológicos" para celebrar la Semana Forestal Mundial.
La programación es ajena al cineclub, no obstante, os invitamos a que acudáis.
Saludos*